Nuestro comportamiento ante la televisión

En estos días escribí sobre la tecnología, su influencia y estímulo que experimentamos en nuestro comportamiento, de cómo las computadoras, televisoras, celulares, han modificado nuestras vidas, nuestros pensamientos y nuestra forma de pensar; todo por el resultado de las influencias de los aparatos de alta tecnología. De que pasamos horas frente a televisores, ordenadores y el celular siempre presto para recibir mensajes o recibir llamadas.

Pensando sobre todo esto me acuerdo que hace varios años leí un libro titulado “Desde el Jardín”, el protagonista de esta novela es el señor Chance, un hombre medio estúpido que solo tiene dos pasatiempos: cultivar su jardín y ver programas de la televisión, que él podía cambiar a su antojo, al canal de su preferencia para sumergirse de nuevo en sus pensamientos, simples y pasivos, que le proyecta la pantalla.

Este hombre por los avatares de la vida tiene que salir de la casa en donde vive, teniendo la necesidad de irse y abandonarse a su suerte y de dejar lo que tenía, se ve envuelto en una experiencia nueva, nunca vivida. Él se deja arrastrar por los acontecimientos que van apareciendo y que le dan forma a esta novela. Este hombre apartado del mundo, pero que un día tiene que enfrentarse a él, a una sociedad la cual todo se mueve por las apariencias y poca racionalidad.

Esto lo pienso como un ejemplo para lo que estoy escribiendo, porque lo veo como una crítica a todo lo relacionado con medios de comunicación y a las personas que la usan de una forma inadecuada y le dan forma a sus vidas dejándose conducir e influenciar por el bombardeo de mensajes e imágenes donde se va nutriendo su inconsciente.

Se ha perdido muchos valores en las familias, poco se habla, poco se refieren a la educación, a la vida, a intercambiar ideas a situaciones normales que han acontecido en la casa, en el colegio, en el trabajo, etc. Todo se concentra en sentarse frente al televisor y gozar los programas de mala calidad, telenovelas, películas, musicales, elecciones de reinas de belleza, transexuales y bombardeados por decenas de propagandas que inducen a la compra masiva de productos. Todos estos programas están movidos por el morbo de una programación hecha premeditadamente para cautivar a millones de personas.

Sin medir ninguna consecuencia todos estos programas pueden alterar la conducta del individuo, muchos son de una vulgaridad sin paralelo, exhibiciones gratuitas de sufrimientos humanos, grandes tragedias, imágenes basadas en la violencia, muchas veces falseadas, exageradas o con enfoques distorsionados de la realidad. Todos estos programas, tienen por objetivo vender a la teleaudiencia un medio de ganar adictos enfocados e hipnotizados; todo es un negocio de un gran carácter lucrativo.

No es que la televisión sea mala, al contrario es todo un adelanto tecnológico especial, donde se puede disfrutar de muchos programas de alta calidad, todo esto está relacionado con la educación de cada individuo, hay que tener una dinámica abierta en la transformación y formación de la conciencia de cada uno de nosotros. Como usuarios debemos estar alerta para seleccionar con pinzas la programación adecuada que contribuya también a la formación de valores familiares, para así estar atentos y reaccionar ante las deformaciones que se nos quieran imponer. No seamos un Chance más, cambiemos de canal cuando detectemos el trasfondo alienante de la programación televisiva.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *