Antes de aprende a hablar el niño ya interactúa con la televisión

He estado compartiendo con ustedes la visión que tengo sobre la tecnología y el abuso que ha hecho el ser humano con la misma.  No hay hogar que no disponga de un aparato de televisión, computadoras y teléfonos celulares, o sea, la penetración que la misma ha hecho en nuestra vida es total.  Esto es beneficioso porque nos mantiene informados y actualizados de los cambios que se van generando.

Mi llamado de atención tiene que ver con el mantenimiento de los valores principales de la familia, que no pueden perderse porque las personas se aíslen a solo usar la cantidad de aparatos que poseen.  De igual manera están las restricciones que los padres deben poner hacia el uso que hacen sus hijos de las redes sociales, que cada vez más se van introduciendo y crean a veces realidades paralelas, donde la más atractiva es la virtual.

No es un secreto la inseguridad informática; la exposición excesiva que a veces hacen los jóvenes en la misma los expone a peligros, pueden ser víctimas de acosadores sexuales entre otras calamidades.  De allí que los padres deben mantener con sus hijos un intercambio real y participar con ellos en las redes a fin de poder mantener la integridad familiar.

En todo esto lo más importante es la comunicación, a pesar de que todo este adelanto lleva implícita esta facultad, realmente los problemas que se derivan de la falta de esta son cada vez mayores.

Otro aspecto a considerar es el saber ver entre líneas; el ser crítico de lo que se ve y enseñar a los hijos a tener esa visión analítica, para que ellos se vuelvan también juiciosos a la hora de exigir y comprendan que en el fondo de todo anuncio publicitario lo que hay es el deseo de vender, que muchas veces el producto no es tan bueno como lo pintan y aprendan a descubrir la trampa que hay detrás de la mayoría de los anuncios.

El niño desde muy pequeño uno, dos y tres años, ya está viendo televisión, antes de que pueda hablar está sometido a las imágenes televisivas, generalmente entre familia de un bajo nivel socio económico, el televisor es un factor primordial que usan los padres para que sus hijos pasen las horas frente a la pantalla, así el niño va adquiriendo una respuesta inmediata frente a la televisión, los colores, imágenes, sonidos y música.

Son nuestros hijos a quienes primero captan los medios, porque muchos padres piensan que comprar regalos y juguetes es un acto de amor, entonces la publicidad se dirige directamente a los niños, sobre todo en vacaciones y fechas navideñas, haciendo uso  de propagandas que manipulan con estos sentimientos.

Otro fenómeno es lo subliminal, lo que se enmascara en el diseño y uso de colores en los juguetes, con los tradicionales azules y rosados para varones y hembras.  Artefactos de cocina con colores rosados intencionalmente dirigido a las niñas, con el estereotipo de los oficios hogareños como actividades femeninas, creando de una vez separaciones innecesarias entre gustos que pueden ser afines para uno u otro.

El regalo más importante que se le puede dar a un niño es tiempo y compañía, hablarles, contarle anécdotas y recuerdos, estar al tanto de sus sueños y anhelos, y hacerles sentir que se les ama.  Cuando llegamos a mayores y echamos la vista atrás, esos momentos de cordialidad  que compartimos con nuestros padres, escuchándoles sus cuentos, elaborando juguetes, inventando juntos,  son los que principalmente prevalecen.

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