La Fuerza Mágica de la Elocuencia

La Elocuencia es la facultad de hablar o escribir de modo eficaz para deleitar, conmover y persuadir.

Algunos oradores tienen ese don,  al dirigirse al público tienen gran impacto con sus palabras, expresando con una bella forma los sentimientos a sus  oyentes, con un mensaje sencillo pero impactante.  Puede ser una algara,  arenga o un discurso relacionado a su pueblo, su historia pasada, presente y la que irá formándose.

 

Todo buen orador se acompaña con gestos y ademanes para ser capaz de dar a entender su contenido con una sutil viveza y que llegue todo el mensaje a plenitud y así en su discurso penetrar con su retórica y conocimiento.  La elocuencia es un arte.

Fuente

Para los griegos de la antigüedad una de las artes más importantes era la retórica.  El pueblo griego gustaba de los buenos discursos.  Quienes sabían manejar bien las palabras conseguían oyentes.  Protágoras, uno de los grandes sofistas de su época, pensaba que se podía convertir el argumento más débil en el más sólido, cuando se tiene fuerza mágica de la elocuencia, decía: la verdad absoluta no existe, solo hay opiniones y maneras de ver.  Por supuesto para que esto fuera un argumento contundente, tenía que estar acompañado de conocimientos suficientes. La significación intelectual de Protágoras, hizo posible que la ciencia se divulgara enseñando a pensar al pueblo, igualmente a escribir en una forma idónea.

 

Demóstenes, considerado el más grande orador de la Grecia antigua, quien también fue un excelente escritor decía: “el paraíso de los necios, falsa felicidad”.

 

Pitágoras gran matemático y orador, después de su muerte fue adorado como un dios y Aristóteles con su lógica formal con argumentos claros,  profundos y contundentes, de un estilo literario pulcro, rico y con una profundidad clara en sus debates orales, decía:  a muchos les falta un fondo de sabiduría, poder distinguir la verdad de las sombras, cuántos escribieron sin entenderse ellos mismos, porque el fuego de la inspiración es el ingenio del ser humano, el que no lo tiene está vacío.

En el siglo XI con la elocuencia evidenciadora de la gran calamidad de Ibn alqama fue contemporáneo al asedio y la pérdida  de Valencia.  Ibn bassam no duda en redactar un magnífico del odiado enemigo calificándolo como uno de los milagros de su dios.

 

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