El sentido de la vida

Muchas personas con enfermedades en un grado terminal buscan la paz y el bienestar espiritual, unos con las religiones, otros con la búsqueda interna de su espiritualidad.

Todos los seres humanos siempre estamos en la búsqueda de otra dimensión.  Tratando de encontrar una fuerza interna y presto a recibir la luz que nos ilumine y nos guíe.
La espiritualidad en la vida cotidiana es una serie de afirmaciones que son el resultado de nuestra propia existencia, tanto en lo interno como en lo externo.  Podemos decir que la persona que tiene el espiritualismo como eje fundamental en su vida, trata de conseguir lo inalcanzable, hay que estar consciente que no es solo anhelar algo mejor o perseguir la cima con solo pensarlo, hay que llevarlo a la práctica.

 

Siempre nos hacemos preguntas ¿Qué somos? ¿Cómo somos? ¿Por qué pensamos? ¿Cómo pensamos? y ¿Cuál es el sentido de la vida? Creo que es muy difícil explicarlo, todos somos diferentes, todos nos hacemos preguntas y tenemos pocas respuestas.  En nuestra cabeza hay un universo de dudas y en él giramos con nuestras propias incertidumbres.  Muchas cosas buenas, muchas malas, somos imperfectos.

 

Ahora pienso, que si nosotros nos encontramos en el medio ambiente natural amándolo, salvando la flora y la fauna, estaremos más cerca de la armonía universal y esto nos hará unas mejores personas y nos sentiremos mejor por dentro;  nuestro espíritu se fortalecerá  y cuando lo que hacemos es a gusto, lo sentimos, y lo vivimos es realmente cuando conseguimos un estado de satisfacción interna.

 

 

Acuérdense que tenemos que pensar en grande, abrir los ojos y el corazón y dejar que entre en nuestro cerebro toda información que esté acorde con todo lo relacionado a la evolución que constantemente va moldeando nuestra forma de ser.   Tenemos que aprender mucho en este camino de interrogantes que es la vida, amoldarnos a ella y penetrar en sus marañas de preguntas sin respuestas; hay que cambiar el orden de nuestra vida, tenemos que abandonar todo aquello que nos hace inferiores o esclavos de ideas o conceptos falsos.  Tratemos de sacar de nuestras vidas todo agente negativo que nos hace daño y no nos deja ver con claridad, saber dominar la ira, el resentimiento, el miedo, rencor, egoísmo, orgullo, impaciencia, dejar la arrogancia y pensar en alto descartando todo aquello que dificulta nuestro progreso espiritual.

 

La Ciencia y el ser espiritual van de la mano, tenemos que abrir la mente al mundo.  Un mundo que cambia constantemente y evoluciona de una manera gradual todos los días.  Una persona bien preparada, con valores propios y con clara idea del progreso logrará que  su crecimiento espiritual se vaya fortaleciendo.
Todo lo que pensamos es el producto de nuestra mente; es un proceso biológico bien engranado y con un fundamento y bases sólido.  Nuestro cerebro guarda ciento de informaciones.  Tenemos que saberlas clasificar acorde con el progreso, educación, cultura, estudios y una buena formación moral.  Estas nos  conducirán por el camino con menos obstáculos para llegar a nuestro destino con la conciencia  de que pudimos lograr nuestras metas.  La vida es un desafío, erramos y acertamos, es el precio de todo ser humano.

 

 

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