Tirar la toalla

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Se repite todos los días, creo que seguimos un camino inverso.  Todos los días me esfuerzo en mejorar, he buscado varios métodos pero que va, sin resultado.  Me he esforzado hasta el límite, pero a la final siempre ella gana.

 

Fría como una nevera sin ninguna expresión en sus ojos, ninguna señal que yo vea positiva.  Su cerebro está bien sincronizado.  Siempre alerta con una respuesta acertada que me hace temblar por dentro, que me ha hecho sentir impotente.

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Algunas veces quisiera no verla, ni tocarla jamás, pero siempre vuelvo a ella, con la esperanza de imponerme, de sentirme que estoy a su altura, pero a la final es el mismo resultado.  Mueve sus pequeños ojos y hay un pequeño brillo que me indica que he fallado una vez más.

 

Ella parece estar ajena a mi dolor y la frustración que me produce esta situación día tras día.  No sé qué hacer.  Estoy perdiendo mi autoestima y no llego a poner mis ideas en orden.  Algunas veces trazo un plan para llevarlo a la práctica, pero que va, no doy pie en bola.  A la media hora me empiezo a desmoronar.  Ella con una sistemática, simultánea y contundente respuesta que me dejan perplejo como pajarito en grama mirando para todos lados.

 

No he tratado de pedir consejos o asesoramiento a nadie porque esto es muy personal y no quiero poner en tela de juicio mi reputación.

 

El día de hoy me desperté bastante temprano y allí estaba inmutable, ajena a mí, desafiante, lo único sus ojos no brillaban.  Después de tomarme un café y fumarme un cigarrillo, me centralicé en cómo la iba a abordar, ¿qué plan pondría en práctica? Preparé muy bien mis movimientos, incluso hasta una pequeña lista con los movimientos a seguir dependiendo de la respuesta de ella, todo bien planeado.

 

Sé que todo hombre tiene su momento o día de gloria y hoy lo sentía, estaba convencido de que por fin ella iba a caer vencida y esto me daría la razón y que ya no volvería a ver sus pequeños ojos con ese resplandor amarillento pero sin vida y muy alejados de mis sentimientos.  Muchos dirán lo importante no es  ganar sino participar.  Yo sé que han oído esto muchas veces, el único problema es que para llegar a ganar, antes habrá tenido que perder alguna vez, pero yo creo que hoy perdí toda la ilusión.  Me rindo. Tiro la toalla.

 

Ella es superior, casi perfecta, nació diseñada para convertirme en polvo cósmico, sí mis queridos amigos, ella es toda una máquina, que se mueve bajo los impulsos cronometrados de su impecable diseño tecnológico de última generación, me refiero a la Chess Challenger Computer, máquina de ajedrez altamente competitiva y que no me ha dejado pasar del tercer nivel.

 

 

 

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