La Narrativa Gótica

La narrativa gótica está estrechamente relacionada con el terror, también llamada novela negra.

Sus caracteristicas principales son ambientadas en un romanticismo sin igual. Personakes sombrios, tenebrosos parajes, ruinas y castillos, túneles y pasadizos embrujados llenos de espantos, fantasmas, apariciones, hombres lobos y vampiros. Hombres que se desdoblan en bestias; todo rodeado de elementos sobre natural.

Este movimiento literario surje en Inglaterra a finales del Siglo 18 hasta finales del Siglo 19. Este tipo de novela cautivó a millones de personas en casi toda Europa en el Siglo 19.

El primer clásico de las novelas góticas fue “El Castillo de Otranto”, escrita por Horace Walpole nacido en Lóndres en el año de 1717. En el año de 1764 fue publicada su obra. En el Castillo de Otranto se puede decir que se combina el amor, la lujuria, la muerte, el delirio, la mentira, el sacrificio.

Descubrir en esta obra  la belleza de lo horrible, todo aquello que de algún modo contribuye a excitar la idea del dolor, es decir todo aquello que resulte terrible de alguna manera.

Su protagonista principal es: Manfredo Ambicioso Príncipe de Otranto, su hija Matilda hermosa doncella, su hijo Conrado, joven feo y enfermizo, pero favorito de su padre, Hipolita esposa de Manfredo, dama afable, Isabella hija del Marqués de Vicenza.

Manfredo estaba impaciente con la boda de su enfermizo hijo con la bella Isabella, pero en el patio del castillo un grito desgarrador del príncipe al ver a su hijo despedazado bajo un enorme casco con plumas negras, el horror del espectáculo, la ignorancia de los presentes. ¿Qué ha pasado?, todos se preguntan.

El villano, un joven campesino llamado Teodoro, preñado  de buenas intenciones y así comienza esta singular obra, una mezcla de terror, tragedia, encanto, fantasía, drama, mentira, juramentos, apariciones, un gran ejercito reclamando a la hija del Marqués de Vicenza.

Un estruendo,  la destrucción, la revelación, y Teodoro el verdadero Príncipe de Otranto poseído por siempre en la melancolía de su alma.

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